4 estrategias para convertirte en una persona proactiva

Cada vez es más valorado por las empresas la actitud que asumen ciertas personas de curiosidad e impulso de superación para, mediante la búsqueda constante de mejora, atender situaciones o tareas que precisan ser controladas. A esto lo conocemos con el término proactividad, y es una de las características que hacen a una empresa competitiva.

Ya incluso desde la propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), alzan la voz de alerta, al comprobar que tan sólo el 29% de las empresas españolas consigue sobrevivir al quinto año de vida y el 74 % muere durante los primeros doce meses. Para invertir esta situación, muchos analistas consideran fundamental fomentar el trabajo proactivo entre el capital humano de las organizaciones. Entremos en materia.

La proactividad, como digo, es una actitud que lleva a anticiparse de forma activa a los eventos o dificultades futuras. Nos hace creer en nuestra intuición e ir mejorando en nuestro día a día como profesionales. Pero, ¿cómo es una persona proactiva?

  • Son activas. Las personas proactivas hacen todo lo posible por evitar que se presenten dificultades, disfrutan saliendo de la rutina y actúan buscando nuevos retos en los que trabajar.
  • Se expresan de manera positiva. Comunicando con actitud positiva conseguirás que el interlocutor sea más empático y por consecuencia, tienda a buscar soluciones a cualquier dificultad.
  • Llevan a cabo una buena organización. Una persona organizada es capaz de controlar lo que se está haciendo en todo momento. Una de las claves fundamentales es la visión a largo plazo y aquí la planificación es clave. Dividir en pequeñas acciones que se llevarán a cabo día a día le permitirá ir cumpliendo mini-objetivos, y en el caso de aparecer dificultades, será capaz de resolverlos con cierta naturalidad. Te recomiendo visitar mi post descubre los efectos del exceso de trabajo, ya que en él encontrarás interesantes consejos de organización para ayudarte en la tarea de convertirte en una persona organizada.
  • Tienen una gran autoconfianza. Estas personas reflexionan y convencidas de su decisión, actúan.
  • Son constantes. Al ser personas decididas por su autoconfianza y planificación, son conscientes de que hay que esperar un tiempo para ver resultados y, por lo tanto, no abandonan a la primera de cambio.
  • Ven la oportunidad en el error. Cuando se equivocan, aprenden. Lo mejor ante una situación de error, es parar, reflexionar y sacar conclusiones, para ver la oportunidad de mejora ante ese error.
  • No esperan a que surja la dificultad. Se anticipan a posibles problemas o dificultades gracias a una buena gestión de tiempos y priorizar tareas, creando un plan de acción como estrategia.
  • Toman decisiones. Para organizar, planificar, ser constante, etc., deben elegir entre diferentes opciones en cada momento. Las decisiones que toman son las que le situarán en el futuro donde quiere estar. Es por esto que las personas proactivas tienden a ser líderes de grupos y son altamente valoradas por las empresas.
  • Se hacen preguntas constantemente. Se centran en buscar respuestas a cuestiones como “qué estoy haciendo”, “cómo lo estoy haciendo”, “por qué lo hago”, “cómo me gustaría hacerlo”, “¿lo podría hacer de alguna otra manera?”…
  • Hacen un uso positivo del lenguaje. Utilizan un lenguaje de posibilidades, de opciones y alternativas, porque son conscientes de que siempre las hay, sólo tienen que hacer un esfuerzo por encontrarlas.

Hasta no hace mucho, existía la opinión generalizada de que la proactividad se tiene o no se tiene. Es decir, el nivel de proactividad se asociaba a una cualidad innata de cada persona. Sin embargo, estoy en el equipo de los que piensan que esa cualidad, aún pudiendo ser innata, también puede ser adquirida y trabajada. Por tanto, La proactividad es una actitud que puedes descubrir, observar y fomentar.

Las habilidades o competencias básicas que debes trabajar para potenciar una actitud proactiva girarán en torno a dos grandes áreas, las “hard” y las “soft” “skills”:

  • Área de las habilidades duras (“hard skills”): Son las competencias relacionadas con las aptitudes. Lo que sabes hacer gracias a tu formación o experiencia profesional. Tu campo de especialización y trabajo. La materia que conoces o dominas.
  • Área de las habilidades blandas (“soft skills”): son las relacionadas con las capacidades relacionales y comunicativas, organizativas, gestión del tiempo, tolerancia a la tensión, dirección de equipos, motivación, etcétera.

Como ya he mencionado y al contrario de lo que muchas personas piensan, las empresas actuales demandan profesionales con habilidades blandas desarrolladas, llegando incluso a contar con mejor prensa que las habilidades duras, de corte mucho más tradicional.

En esta misma línea, diferentes estudios señalan que las habilidades más valoradas en los profesionales del siglo XXI por los reclutadores, son:

– De comunicación y negociación.

– Para adquirir, procesar y desarrollar información.

– De toma de decisiones.

– Para trabajar en equipo.

– De resolución de conflictos.

– Para gestionar el tiempo.

– De negociación.

– Habilidades de adaptación a los cambios.

Centrándonos en las actividades relacionadas con el emprendimiento y sus protagonistas, los emprendedores, no son pocas las publicaciones que consideran la proactividad como una de las competencias claves para todas aquellas personas que deciden lanzarse a la aventura de emprender.

Tanto si vas a emprender una idea empresarial, como si quieres convertirte en una persona proactiva en el marco de una organización, a continuación puedes encontrar algunas herramientas que seguro harán crecer tu proactividad exponencialmente:

1. Invierte en formación para mejorar tus habilidades

Céntrate en aquellas en las que consideras que necesitas refuerzo. Como emprendedor, seguramente vas a tener que buscar financiación para arrancar tu proyecto o realizar visitas comerciales y, para ello, contar con unas buenas dotes comunicativas y de negociación, pueden marcar la diferencia a la hora de conseguir o no un mecenas para tu proyecto o un posible cliente interesado en alguno de tus productos o servicios. ¡No lo dudes y fórmate!

2. Asiste a eventos

Estar al día en todo lo referente en tu sector es clave. Acude a ferias, jornadas o congresos. Cualquier innovación aplicable a la actividad que realices estará presente y será presentada en estos foros. Además, podrás conocer otros profesionales y/o entidades con los que poder crear sinergias ¡relaciónate!

3. Predice el futuro y adelántate

Debes realizar un ejercicio de reflexión y anticipar posibles problemas o situaciones adversas que puedan afectar a ti y a tu proyecto.

Coge papel y bolígrafo y anota todos los posibles problemas.

Después, céntrate en cada uno de ellos y determina cómo actuarías en cada caso. El objetivo es analizar el abanico de opciones disponible a tu alcance y conseguir que todos los problemas identificados no lleguen a ser tal, minimizar su impacto en caso de ser inevitables o encontrar nuevas oportunidades que surjan a partir del problema ¡Innova!. Sería genial que pudieras realizar este ejercicio, al menos, una vez al mes.

4. Crea un plan de acción

Ahora que tienes todas las claves de futuro, planifica todo lo que tienes que hacer: cómo, cuándo y quién estará al frente de cada acción a realizar. Recuerda que si no aplicas todas las conclusiones a las que has llegado tras realizar un intenso ejercicio de reflexión, ¡No servirá para nada!

Por supuesto, la proactividad no es una característica exclusiva de las personas sino que es también extrapolable y encuentra aplicación en el ámbito empresarial, tal y como señalo al principio de este post.

Centrándonos en el plano estrictamente empresarial, y tomando como referencia las herramientas propuestas para fomentar la proactividad personal, podemos extraer cuatro capacidades que debe tener toda empresa que quiera subirse al carro de la proactividad:

1. Capacidad para observar, entender y analizar el mercado y el entorno, en el que la empresa desarrolla su actividad. Clave para encontrar amenazas y detectar oportunidades.

2. Capacidad para proyectar y planificar estratégicamente la consecución de unos objetivos concretos en un horizonte temporal determinado, teniendo como referencia lo observado y analizado anteriormente.

3. Capacidad para delimitar las acciones a poner en marcha que permitan alcanzar los objetivos marcados.

4. Capacidad para medir el grado de eficiencia de cada acción en la consecución de los objetivos propuestos.

El plan estratégico es la herramienta sobre la que la empresa debe articular estas capacidades, y los directivos o personal responsable de las distintas áreas, las personas que, con su proactividad, planifiquen el futuro de la organización, por lo que su labor será clave para desarrollar el plan.

Si eres emprendedor o quieres introducir la proactividad en tu empresa, estoy seguro que tras la lectura de este post, habrás tomado conciencia sobre la importancia de la proactividad, como un valor esencial sobre la que articular cualquier estrategia de emprendimiento o de desarrollo empresarial. No olvides que estoy a tu disposición para asesorarte, siempre partiendo de un análisis de situación de cada proyecto para, a partir de ahí, ayudarte a implantar estrategias proactivas y mejorar tu ventaja competitiva, optimizando los recursos con los que ya cuentas.

“Tú naciste para sobresalir, no para encajar.”