La fórmula para liderar un proyecto emprendedor de éxito

A menudo consideramos que una de las principales carencias que tienen la mayoría de emprendedores, tienen que ver con los conocimientos en el ámbito económico y financiero. Sin embargo, pocas veces hacemos referencia a las carencias formativas relacionadas con la dirección y el liderazgo, lo cual puede suponer un problema si el proyecto emprendedor crece rápidamente. Así que en este post hablaremos de liderazgo para emprendedores y de la fórmula que debes aplicar para desarrollar un liderazgo elevado a la máxima potencia.

Como señalaba, a diferencia de las materias económicas y financieras, cuando hablamos de habilidades directivas pensamos que estas sólo pueden ser adquiridas a través de la experiencia y aunque contar con ella es un grado, al igual que los conocimientos técnicos, estas se pueden adquirir y, sobre todo, entrenar.

Actualmente, asistimos a una eclosión de iniciativas emprendedoras que se han popularizado con el nombre de “Startups”, modelos de negocio que presentan dos características clave:

  • Contar con una propuesta de valor articulada en torno al uso intensivo de las TICs.
  • Ser modelos de negocio escalables. Es decir, desde su inicio cuentan con muchas posibilidades de crecer muy rápido y de forma sostenida. 

Esta escalabilidad provoca que el proyecto transite en un corto espacio de tiempo de un equipo humano formado exclusivamente por sus fundadores, a una plantilla de empleados de cierta envergadura, poniendo a prueba las habilidades de liderazgo y gestión de equipos de sus promotores.

Y si estos no cuentan con este tipo de competencias, aunque no lo creas, puede llegar a suponer una seria amenaza para el éxito del proyecto.

Cuando hablamos de liderazgo en general, las preguntas más recurrentes que un emprendedor se hace cuando se ve frente al equipo que debe liderar, suelen ser las siguientes…. ¿soy buen líder? ¿Cuáles son las destrezas o capacidades que debo poseer para ser un buen líder?

Estoy plenamente convencido de que podríamos pasar largas horas intercambiando opiniones en torno a estas cuestiones y seguro que todas ellas podrían aportar cosas de valor. Pero hoy quiero compartir contigo una fórmula que, para mi, contiene las dos capacidades clave sobre las que debes trabajar para ejercer un verdadero liderazgo efectivo o, lo que es lo mismo, ser un líder elevado a la máxima potencia (L):

L = cF x cI

En esta fórmula, “cF” hace referencia a la capacidad de focalizar y “cI” a la capacidad para implicar al equipo en la consecución de unos objetivos.

Por tanto, para conseguir ser un buen líder, debes desarrollar estas dos capacidades clave: la capacidad de focalizar y la capacidad de implicar. 

Veamos algunas claves de cada una de ellas.

Capacidad de focalizar 

Focalizar significa tener claro el gran objetivo a alcanzar y construir el plan de acción que se debe seguir para ello. 

Concretar un objetivo utilizando un verbo en infinitivo es sencillo. Bajarlo a la tierra y traducirlo en diseñar el itinerario que conducirá a su consecución a través  del cumplimiento de pequeños objetivos claros, medibles, alcanzables en cortos espacio de tiempo y entendibles para las personas que forman el equipo, ya es más complicado.

Y es que si visualizar el gran objetivo puede ser fácil, conocer cuáles son los pasos a dar para llegar a él, no tanto. Sin esos pasos a dar, sin un camino claro que seguir, el líder no podrá liderar. Lo podrá intentar, pero se acabará perdiendo y con él, el resto de los miembros de su equipo. Una vez perdidos ambos, ya puedes imaginar dónde quedan los objetivos: en el limbo de lo inalcanzable.

Podemos tener el barco más potente del mundo, pero si queremos hacerlo navegar hasta un nuevo puerto, necesitaremos una hoja de ruta clara, de lo contrario, las posibilidades de que nuestro flamante barco acabe naufragando, son bastante altas, ¿no te parece?

Capacidad de Implicación

Tener la capacidad de inspirar, influenciar y lograr que tu equipo se implique contigo para alcanzar los objetivos propuestos como si les fuera la vida en ello, es fundamental. 

Una persona implicada es una persona motivada y es que la implicación es consecuencia directa de la motivación. Piénsalo, ¿acaso te puedes implicar en algo que no te motiva? Y es que como puedes ver, en la implicación la motivación juega un papel importante.

Sólo con focalizar no es suficiente, hay que buscar y encontrar la manera de motivar a todos y cada uno de los miembros de tu equipo si realmente quieres implicarlos.

Así que la pregunta que debe hacerse el líder es evidente… “¿cómo puedo motivar a los miembros de mi equipo?” Una técnica muy interesante y efectiva consiste en recurrir a la “técnica del reto”. 

Seguro que alguna vez te has propuesto conseguir un desafío cuya consecución pudiera parecer prácticamente imposible. ¿Acaso no fue esa misma sensación de inalcanzabilidad lo que te hizo dar lo mejor de ti y no parar de trabajar hasta conseguirlo?

Pues eso es justo lo que debes hacer. 

Desafía a tu equipo a conquistar nuevas y ambiciosas metas. Rétalos a conseguir objetivos que aún pareciéndoles inalcanzables, como líder tienes la certeza de que con trabajo y esfuerzo cuentan con capacidad suficiente para ofrecer lo mejor de ellos mismos en beneficio del equipo y alcanzarlos.

En este aspecto hay que tener cuidado, ya que para algunas personas proponerles retos que perciban como inalcanzables, puede generar un efecto contrario al que se pretende conseguir. Aquí, la inteligencia emocional y la capacidad de empatizar del líder con cada uno de los miembros del equipo, es fundamental, ya que el líder deberá adaptar el mensaje, el reto, a las características, objetivos y expectativas de cada uno de los miembros del equipo que lidera.

Ofrecer un reto puede ser suficiente para motivar a corto plazo, pero debes apoyarte en otras estrategias que te ayuden a mantener los niveles de motivación entre los miembros de tu equipo cuando se presenten dificultades, para mi es crucial:

  • Distribuir lo más equitativamente posible la carga de trabajo. Para ello es importante que el equipo esté bien dimensionado. Un error en este sentido, puede ser fatal, ya que a largo plazo acabará por minar la motivación de aquellos que sienten asumir una carga de trabajo mayor.
  • Realizar un correcto seguimiento del avance de los trabajos. Por supuesto no se trata de bajar al detalle de los procesos diarios, pero sí tener controlado el estado en el que se encuentra la consecución de cada objetivo para el que se esté trabajando en cada momento. Como líder, debes tomar decisiones y, para ello, necesitarás que te reporten datos más o menos objetivos sobre los que tomar decisiones de manera efectiva.
  • Dar el feedback adecuado en cada momento. Un líder está obligado siempre a reconocer el esfuerzo y el trabajo bien hecho, pero también deberá corregir posibles desviaciones cuando se produzcan. En este caso siempre es importante afrontarlas realizando una corrección positiva, haciendo especial hincapié en lo que se ha hecho bien para después centrarse en cómo mejorar lo que no ha dado buenos resultados y siempre, desde la empatía. 

Como puedes ver, liderar un equipo humano no es fácil, sobre todo si eres un emprendedor y te enfrentas a tu primera experiencia de gestión de equipos, ya que requiere de grandes dosis de inteligencia emocional y empatía, pero estoy convencido que tomar conciencia de la importancia de los elementos de la fórmula que te propongo, te ayudará a convertirte en un líder elevado a la máxima potencia.

Cómo emprendedor… ¿Te has visto en la tesitura de tener que liderar a un equipo de trabajo y sentir que tienes carencias en este ámbito? Como te dije, sé que no es fácil, así que pongo mi experiencia a tu servicio para ayudarte a afrontar con éxito los procesos de liderazgo y gestión de equipos a través de mi servicio de consultoría en habilidades directivas, estaré encantado de ayudarte.