Cómo convertir tu idea en un proyecto empresarial

Estoy seguro que en algún momento de tu vida se te ha ocurrido una idea que parecía tener cierto potencial para poder llegar a convertirse en un proyecto empresarial.

Sin embargo, una vez pasada la excitación inicial, te han asaltado infinidad de dudas y miedos que han acabado por llevarte, directamente, a desechar esa idea sin ni tan siquiera haberle dado la más mínima mínima oportunidad para intentar modelarla, darle forma o explorar sus posibilidades reales de desarrollo en un proyecto empresarial sólido.

Los temores más comunes que frenan tu potencial emprendedor tienen que ver con pensar que:

  • “No serás capaz de articular esa idea.”
  • “Tendrás que elaborar un complejo plan de empresa para lo que no estoy capacitado.”
  • “No sabrás identificar quiénes son, dónde están o cómo hago para llegar a los clientes potenciales de esa idea.”
  •  “Seguro que ya existe en el mercado algo parecido.”
  • “Ya la habría puesto en marcha alguien, si fuera tan genial.”
  • “Necesitarás reunir una importante suma de recursos.”

Es importante ser consciente que estos miedos surgen de forma innata en nuestro cerebro cada vez que nos enfrentamos a nuevas y desconocidas situaciones. Así que no te sientas mal por ello, es algo totalmente humano y natural. 

Pero quédate con esto: ¿sabías que el 91% de las preocupaciones que habitualmente tenemos, nunca llegan a producirse? Siguiendo esta lógica, ¿por qué no tratas de darle la vuelta a tu forma de ver las cosas y ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío? A veces, sólo basta con cambiar el “no seré capaz” por el “voy a intentarlo”. Después de todo, ¿qué tienes que perder?

No pretendo engañarte. Emprender implica recorrer un camino apasionante, pero no por ello exento de dificultades, complejidades y trabajo duro, como puede ser desarrollar un completo plan de empresa que permita dotar a tu proyecto de unos cimientos sólidos.

Sé lo que estás pensando: “no puedo abordar todo eso solo.” Entre otras cosas, porque a buen seguro no tienes ni tan siquiera conocimientos sobre buena parte de los apartados que estructuran un plan de empresa y que, a priori, pueden parecer sólo aptos para expertos profesionales del ámbito económico, financiero o de análisis de mercados. 

Pero ello no debe ser una excusa para que intentes dar pasos hacia adelante y explorar si tu idea cuenta con potencial suficiente para convertirse en algo tangible, en un proyecto. 

Y esto es justo lo que quiero que te lleves tras la lectura de este post. Tienes una idea que en principio parece tener cierto sentido y, por qué no, ciertas posibilidades de éxito, al menos en tu cabeza. Créeme, no es poco. Es el punto de partida que necesitas para emprender. Olvídate del temido plan de empresa, al menos, por ahora. Céntrate en qué tienes que hacer realmente para madurar tu idea.

Los enfoques tradicionales sobre los que se articula cualquier iniciativa emprendedora, se centran en comenzar elaborando un plan de empresa, punto por punto. Ello implica realizar un duro trabajo de arquitectura empresarial cuyos resultados no podrán ser realmente evaluados hasta que lances tu proyecto al mercado.

Y es que aunque desarrollar el plan de empresa implica hacerlo desde una óptica analítica y reflexiva, no podemos olvidar que es construido en base a hipótesis y, por tanto, con un alto porcentaje de incertidumbre. Llegados a este punto, cabría preguntarse si realmente es necesario comenzar a modelar una idea confeccionando un plan de empresa. Mi respuesta es NO. 

Hoy puedes hacer uso de herramientas para tratar de modelar tu idea realizando un primer diagnóstico, el cual te permitirá valorar, de forma sencilla, si tu idea tiene potencial suficiente para lanzarte de lleno a desarrollar un plan de empresa.

Seguro que has escuchado alguna vez metodologías como Lean Startup, Lean Canvas, o Design Thinking. ¿Te suenan? Se trata de metodologías y herramientas ágiles que te permiten realizar esa exploración inicial y definir claramente tu idea, dotándola de la seguridad necesaria para que des el paso definitivo, evitando que esa idea caiga en el olvido.

No obstante, es importante tener en cuenta que estas herramientas no sustituyen al plan de empresa ni a la realización de un exhaustivo análisis económico-financiero, pero al menos, contarás con la confianza de que tu idea ha dejado de ser eso, una mera idea, pasando a convertirse en un proyecto empresarial con cierto potencial de éxito.

De igual forma, no debes perder de vista que el plan de empresa es una herramienta importante. Por ejemplo, será fundamental si necesitas buscar financiación externa para poner en marcha tu proyecto.

Seguro que has oído hablar del temido análisis económico-financiero, ¿verdad? Pues es justo lo que te pedirán las entidades bancarias si les solicitas financiación o si necesitas atraer inversores que doten de los recursos económicos necesarios. Insisto, el plan de empresa es necesario, pero no imprescindible para dar pasos hacia adelante en la maduración de esa idea que tienes.

Y para ello, sólo debes reflexionar sobre nueve aspectos clave. Nueve pasos que debes dar para transformar una idea en un modelo de negocio. 

¡Vamos allá!

PASO 1 → Cuál es y cómo es el público al que te diriges

Empieza por identificar o hacer el retrato robot de las personas o empresas que podrían estar interesadas en tu idea, tu cliente.

Para ello, puede serte útil realizar un ejercicio de cambio de roles e intentar, por un momento, convertirte en el potencial cliente de tu idea y adoptar una actitud crítica.

Es posible que tras identificar quién es tu potencial cliente, obtengas varios tipos de clientes que podrías segmentar. Segmentar a tus potenciales clientes no es más que agruparlos en grupos con características e intereses comunes.

Esto es especialmente importante, ya que una vez los tienes identificados y segmentados, podrás poner el foco en aquel que consideres debes prestarle especial atención.

Por último, reflexiona sobre el problema que resuelves o necesidad que satisfaces con tu idea.

PASO 2 →  Cuál es el valor que ofreces

Identifica claramente cuál es tu propuesta de valor. En el paso anterior has identificado y definido qué problema resuelves o qué necesidad satisfaces, ¿verdad?

Pues en este paso se trata de intentar establecer cómo vas a resolver el problema o satisfacer esta necesidad. Esta será tu propuesta de valor y, en caso de contar con competencia directa, tu valor diferencial.

PASO 3 → Cómo vas a llegar a tu público objetivo

Hasta el momento has definido quién es y cómo es tu potencial cliente, cuáles son las necesidades o problemas que soluciona tu idea y cuál es tu propuesta de valor.

Tu siguiente paso consistirá en delimitar los canales que utilizarás para llegar al público que demandará tu idea. Puedes empezar por intentar pensar en los canales que utiliza, ya que serán los que tú deberás emplear para visibilizar tu idea, mostrar tu propuesta de valor y comunicarte con él.

PASO 4 → Cómo te vas a relacionar con tu cliente

En el paso anterior has tratado de identificar los canales más adecuados para llevar hasta el público objetivo tu propuesta de valor.

En esta nueva etapa, trata de definir cómo te vas a relacionar con tu cliente, qué tipo de relación debes establecer durante todo el ciclo de comercialización de tu idea. 

Por ejemplo, piensa si sería necesario una atención directa, personalizada o hasta exclusiva (presencial u online) entre el cliente y tú en algún momento del proceso de compra o no, ya que todo el proceso está automatizado.

PASO 5 → Cómo monetizarás tu propuesta de valor

Continúas modelando tu idea, pero esta vez desde la perspectiva económica, aunque sin perder de vista todo lo que has reflexionado y construido hasta el momento.

Parece obvio afirmar que la principal fuente de ingresos vendrá de la comercialización de tu propuesta de valor. Es decir, de la venta directa a clientes. 

Reflexiona sobre si tu potencial cliente estaría dispuesto a pagar por resolver un problema o satisfacer una necesidad a través de tu propuesta de valor, así como cuánto crees que estaría dispuesto a pagar.

PASO 6 → Con qué recursos cuento

Piensa en los recursos que necesitarás para que tu idea pueda ser lanzada y tenga un cierto margen de supervivencia. Identifica cuáles son con los que cuentas y para los que no necesitarías buscar ningún tipo de ayuda externa.

Articula este reflexión desde cuatro tipos de recursos que, con carácter general, suelen ser necesarios para articular una idea: recursos humanos, económicos, físicos y digitales.

PASO 7 → Cuáles serán las actividades más importantes de tu propuesta de valor.

En el paso 2 reflexionaste sobre tu propuesta de valor. Es decir, de qué forma vas a solucionar el problema o satisfacer una necesidad determinada. Para ello deberás articular un proceso lógico que implica realizar diferentes actividades para poder lanzar tu idea al mercado, establecer relaciones con tu público objetivo y monetizar tu idea.

Identifica tus actividades clave y ten presente aquellas en las que deberás poner especial atención, ya que un mal desarrollo de las mismas, podría incidir negativamente en el éxito de tu propuesta.

PASO 8 → Con qué red de contactos cuentas

La creación de sinergias y adoptar una actitud colaborativa, son claves para el desarrollo y crecimiento de cualquier proyecto emprendedor. Parece obvio que contar con una potente red de contactos puede marcar un aspecto diferencial para que tu propuesta de valor tenga éxito.

Se trata de tener más o menos claro qué tipo de socios y proveedores necesitarías para articular tu propuesta. Piensa en ello.

PASO 9 → Cuáles son los costes más importantes que tendrás que afrontar

No hace mucho, concretamente en el paso 6, realizaste una primera reflexión sobre los recursos que necesitarías para poner en marcha tu idea.

A las conclusiones extraídas en ese sexto bloque, añade las extraídas de cada paso que has dado e intenta articular una estructura de costes inicial.

No se trata de cuantificar, pero sí es el momento de identificar el tipo de costes a los que tendrías que hacer frente. Por ejemplo, identificar cuáles serían tus costes fijos y variables.

Una vez culminado este intenso proceso, habrás dado los pasos necesarios para convertir tu idea en un proyecto empresarial o, al menos, habrás obtenido como resultado una idea mucho más pensada, articulada y madura. Además, le habrás plantado cara a las dudas y temores que todos tenemos cuando nos enfrentamos a nuevas situaciones. 

Si consideras que tu idea ha conseguido convertirse en un portencial proyecto empresarial, ha llegado el momento de dar el siguiente paso: lanzarte de lleno a iniciar tu propia experiencia emprendedora. 

Y recuerda, si necesitas ayuda para convertir tu idea en proyecto empresarial, te ofrezco un servicio de mentorización totalmente a medida, flexible y perfectamente estructurado para acompañarte en este proceso. ¿Hablamos?