4 errores críticos que debes evitar a la hora de tomar decisiones

Theodore Roosvelt afirmaba que “en cualquier momento de tomar decisiones, lo mejor que puedes hacer es lo correcto, la mejor cosa siguiente es lo incorrecto y lo peor que puedes hacer es no hacer nada.”

Esta cita de Roosvelt pone de manifiesto que la vida es una elección permanente entre diferentes puertas que, una vez cruzadas, nos llevarán hacia caminos más o menos ciertos, más o menos seguros. Sin embargo, las peores decisiones, sin duda, siempre serán no tomar ninguna.

En la esfera personal, vivimos en una elección permanente entre distintas alternativas que irremediablemente desembocan en otras situaciones con nuevas consecuencias. Esto acaba obligándonos a posicionarnos una y otra vez. En la mayoría de los casos, nuestra subjetiva intuición y sentido común acaban siendo las únicas herramientas disponibles con las que tomar una decisión.

Sin embargo, aunque en el ámbito de la gerencia empresarial la intuición y el sentido común juegan un papel importante, es evidente que no podemos dejar toda decisión a la suerte de nuestro sesgo personal.

Por otra parte, conviene no perder de vista el brutal impacto que ha provocado a todos los niveles la irrupción tecnológica en nuestras sociedades. Un verdadero tsunami social y económico donde el valor al alza radica en la capacidad de cambio y adaptación constante, tanto de las personas como de las empresas, a entornos altamente volátiles, inciertos, complejos y ambiguos. 

Un vertiginoso escenario que exige vivir en una reinvención y adaptación constante en espacios de tiempo cada vez más cortos. Esto obliga a los perfiles directivos o gerenciales a adquirir las habilidades y competencias necesarias para poder afrontar un proceso de toma de decisión con el menor coste y margen de error posible. Después de todo, la mayor parte de su trabajo, consistirá en tomar decisiones con un alto porcentaje de acierto.

¿Sabes cuáles son los errores en los que caemos a la hora de tomar decisiones en un entorno empresarial?

ERROR 1- TOMAR UNA DECISIÓN ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE TENIENDO EN CUENTA EL RESULTADO DE UNA HERRAMIENTA

Al igual que ocurre en la esfera personal, las decisiones que se toman en el ámbito empresarial son tomadas por personas. Nos guste o no, somos seres emocionales, por lo que nuestras decisiones contendrán un alto grado de emotividad y subjetividad. Esto provoca que ninguna decisión que tomemos tenga una certeza absoluta de resultado.  

Es cierto que eliminar este componente es complicado, pero sí podemos apoyarnos en métodos, herramientas o técnicas que nos ayuden a tomar las decisiones de la forma más reflexiva, objetiva y con el menor margen de error posible.  

Después de todo, hablamos de decisiones que pueden afectar al propio desarrollo o crecimiento de un proyecto o, incluso, su propia existencia. Pero ten presente que simplificar todo el proceso a la aplicación de una regla matemática determinada obviando el componente humano que interviene en toda toma de decisión es, a todas luces, un error a evitar.

¡Apoyarte en herramientas que te faciliten el proceso está muy bien, pero no dejes de lado tu experiencia, intuición y sentido común a la hora de tomar una decisión!

ERROR 2 .- TOMAR UNA DECISIÓN SIN EVALUAR TODAS LAS POSIBLES ALTERNATIVAS Y SUS RESPECTIVAS CONSECUENCIAS

Si mantener una actitud reflexiva es obligado durante todo el proceso de toma de decisiones, esta cobra una especial relevancia en su fase inicial.

Comienza siempre recopilando la mayor cantidad de información posible sobre la situación que obliga a tomar una decisión. Después, constrúyela a través de un intenso ejercicio de reflexión en torno a todas las alternativas y sus posibles consecuencias.

¡Reflexiona sobre la situación que se desea modificar, recopila todas las alternativas posibles y anticípate!

ERROR 3 – OBSESIONARSE CON LA ANALÍTICA

Ya has visto que contar con herramientas sobre las que apoyar un proceso de toma de decisión es importante para contrarrestar el sesgo de la subjetividad personal que interviene en este proceso.

Pero debes permanecer alerta y tener cuidado. Aunque cuentes con potentes herramientas de análisis, al centrarte excesivamente en la analítica que proporcionan, corres el riesgo de tomar decisiones tardías, las cuales pueden presentar las mismas nefastas consecuencias equivalentes a no haberlas tomado.

Analizar es importante, pero… ¡ojo! Un exceso de análisis puede llevarte a la parálisis y ya sabes que el mayor error que puedes cometer es no tomar decisión alguna.

ERROR 4 –  DUDAR CONSTANTEMENTE EN TORNO A LA DECISIÓN TOMADA

Como responsable encargado de tomar decisiones, a menudo habrás padecido lo que se conoce como el “síndrome de la silla eléctrica.” ¿Lo conoces?

Se trata de un síndrome que te obliga a vivir en una constante preocupación sobre si estás “apretando el botón” más adecuado para que no se desate una descarga eléctrica que acabe contigo y, en el peor de los casos, con la empresa.

Sin embargo, hasta que no lo aprietas, no sabes cuál de ellos es el correcto, lastrando y limitando tu capacidad de decisión. 

La solución pasa por aprender a relativizar y asumir que quizás no tengas una seguridad en la decisión que has tomado del 100%. Pero, al finalizar el proceso, tendrás la tranquilidad de saber que has tenido en cuenta y valorado la totalidad de escenarios posibles a tu alcance.

¡Mantener un una actitud positiva y confíar en el trabajo que has realizado para tomar la mejor decisión es clave!

Seguro que alguna vez has escuchado hablar de la “teoría del caos” y el “efecto mariposa.” ¿Sabes en qué consiste?

Se trata de una teoría desarrollada por el físico y matemático estadounidense Edward Lorenz en la década de los 60. Esta afirmaba que el aleteo de una mariposa en California puede generar un tornado en Japón.

¿Sabes cuál puede ser la relación existente entre esta teoría y el proceso de toma de decisiones?